HISTORIA DE LA CIRUGIA FACIAL MODERNA

ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA CIRUGIA FACIAL Y NASAL

Traducción y Adaptación : Dr. Hugo Alejandro Martínez  Arce

 

Las primeras reconstrucciones faciales datan del antiguo Egipto y fueron descritas en el papiro de Smith alrededor del año 3000 A.C. y el papiro de Ebers alrededor de 1550 años A.C. En estos se describe las técnicas para tratar fracturas nasales, su cuidado y ferulizado. La reconstrucción nasal más antigua fue descrita en la India hacia el año 600 A.C. por Sushruta en su texto médico conocido como “Shamita” (enciclopedia), la técnica consistía en la descripción del colgajo fronto nasal aún vigente en la época actual.

 

Estas técnicas surgen de la necesidad de la época misma, donde la mutilación de la cara (nariz, orejas, ojos) era una forma de castigar ciertos delitos ancestrales, marcando así a los condenados con la “vergüenza” en el rostro. La mutilación de la nariz era particularmente utilizada para castigar el adulterio, y abunda en las historias y cuentos de la mitología hindú. Uno de estos especialmente bello, relata la historia de una mujer de rango social elevado acusada de infidelidad por su esposo, a lo cual sufrió la mutilación de su nariz. La historia cuenta como buscó ayuda desesperada en Sushruta y cómo éste la reconstruyó magistralmente con su célebre técnica, devolviéndole así la dignidad.

 

Entendiblemente, la India y Egipto son consideradas como las fuentes de donde el conocimiento fluyó a Oriente Medio, para alcanzar eventualmente la civilización Mediterránea; los griegos y los romanos.

 

Durante la edad media, la Iglesia Ortodoxa Romana Católica empezó a tomar fuerza y el entusiasmo por la cirugía disminuyó. Las habilidades quirúrgicas pasaron a manos de personas de posición social más baja como barberos. Y en el siglo XIII, el Papa Inocencio III prohíbe la reedificación plástica por causa de la dogmática creencia de que las mutilaciones y desarmonía estética eran los resultados del castigo o la intervención divina, y por lo tanto no debe ser manipulada. Sé vivió así un largo período de prejuicio y obscurantismo  contra los procedimientos quirúrgicos faciales, que duró algunos cientos de años.

A pesar de estos obstáculos, las operaciones reconstructivas de nariz y cara recibieron un impulso en los países europeos durante el siglo XIX. Cirujanos alemanes, franceses, e ingleses fueron introducidos a la reconstrucción nasal con colgajo hindú o de la frente. Durante ese período, ciertos eruditos alemanes que estudiaron el texto original en el Sánscrito, cirujanos ingleses y viajeros franceses, que vieron para sí mismos las operaciones de Rinoplastia realizadas en la India, revelaron las maravillas y las posibilidades prácticas de esta especialidad al mundo Occidental. 

 

En 1442, Gustavo y Antonio Branca, en Sicilia, empiezan a experimentar otra vez con la reconstrucción nasal con colgajo Indio de frente. Para demostrar el principio de una preocupación más marcada referente a la estética facial, el hijo de Antonio introdujo una variación a la técnica, que trajo consigo un sitio donador de tejido desde el brazo, donando así el colgajo de piel, quedando entonces las cicatrices faciales notablemente menores, de ahí mejorando el resultado general. Su inventiva se publicó en 1456 en "De Viris Illustribus" por Bartholomew Fazio, en 1502 en "Anatomía Sive Historia Corporis Humani" por el Paduano Alessandro Benedetti, y quién desde entonces injustamente apropió en "De Curtorum Chirurgia Por Insitionem" de 1597 del veneciano Gaspare Tagliacozzi, que así tomó crédito por el procedimiento. 

Dejando atrás el período italiano, Joseph Carpue en Londres (1814) introdujo el colgajo de frente a la escuela inglesa. 


Iniciando el período alemán, y preparando el terreno para los principios de la era moderna, en 1845 Johann Friedrich Dieffenbach (1792-1847) publicó un papel que introdujo el abordaje puramente estético a la cirugía de la nariz, en su trabajo de la cirugía nasal estética, con incisiones externas. 

Fue, sin embargo, el descubrimiento de la anestesia (Mortin, Largo y Bien) y la anti-sepsia (Lord Lister), que revolucionó la práctica de la cirugía y la 
hizo indolora y libre de infección, teniendo en cuenta la creación de técnicas cada vez más refinadas, y liberando estas mentes inquietas para desarrollar aún más los trabajos ya referidos, lo que inicia así la era moderna de la cirugía facial y la rinoplastia. 

 

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